martes 10 de agosto de 2010

Imposible de ignorar

Ahora subo un escrito, ojalá les guste. Yo sé que nadie sigue esto por los textos, les debo el disco, pero ahorita aquí les dejo:

Él se de cuenta de la insinuante mirada de una joven y muy atractiva señorita, mirada que atraviesa todo la sala, mirada imposible de ignorar.

Estaban frente a frente en la mesa sin saber quiénes eran, pero ya se conocían. Estaban hablando ya muy de cerca en la celebración del cumpleaños de un amigo mutuo, en su apartamento. Estaban besándose entre palabrería mientras la demás gente poco a poco iba desapareciendo de sus realidades. Estaban desnudos ya en la cama de ella, entre suaves mordidas y contracciones de lujuria. Estaban jadeando de placer amarrados ambos con sus húmedos cuerpos llenos de pasión. Estaban cansados con sinceras sonrisas y viéndose a los ojos luego de haber hecho tan bien el amor. Él se va.

Al día siguiente, a pesar de haber planeado el asunto para que durase una noche nada más, se volvieron a ver, en un café frente a la ceiba, ceiba que filtraba la luz de tal manera que por todos sus cuerpo pequeños parches de sombras les hacía parecer de una raza extraña de jaguares humanoides. Hablaron por horas, se dijeron cuan impresionados estaban de la manera en la que se conectaron una noche atrás, de como sin decir nada supieron decirse todo lo que tenía que decirse, de la infortuna de conocerse hasta el día de ayer, si se conocieran desde antes no hubiesen tenido que romperse tanto el corazón con otras parejas que no eran las correctas.

Pasan todo el día juntos. Luego de tomarse el café, caminan por San Salvador, y ni el humo, ni los indigentes, ni las pésimas aceras, ni la insensatez de los automovilistas o el uso indiscriminado de sus pitos, ni la música a alto volumen de las ventas de ropa, ni el fuerte sol, nada les molestaba. Estaban juntos. Al caer la noche, ya habían visto una película, tomado un café, caminado por horas, besado innumerables veces y compartido sus canciones favoritas.

Regresan a la casa de ella y se desnudan entre más besos, cada vez más fuertes hasta que estaban de vuelta en la cama, vuelven a hacer el amor y duermen abrazados hasta el día siguiente. Al abrir los ojos, hacen el amor una última vez, no pueden creer la sensación en todo su cuerpo, como si la piel estuviese separada de sus músculos y tendones por una capa de invisible amor.

Él se va, ella se queda. Él llega a su casa, su esposa le pregunta dónde estaba, él responde que tenía que terminar unos planos y se quedó hasta tarde en el estudio, que se quedó dormido, que lo sentía mucho y que no volvería a pasar. Ella no le cree y huele su cuello, estaba completamente inundado en el olor del nuevo amor. Su esposa llora y le obliga a decirle la verdad, le dice que hay un amor debajo de su piel que no estaba antes. Él lo acepta, pero le dice que el amor bajo su piel siempre ha estado ahí y es sólo para ella y sus hijos. La esposa llora de nuevo y se encierra en su cuarto.

Él toma su teléfono celular, le escribe un mensaje a ella, le dice que ya no pueden verse nunca más, que estaba casado y que lo sentía mucho. Ella lee el mensaje y rompe en llanto, su novio le pregunta que le pasa, ella no responde y sale por la puerta, corre a la calle y se lanza contra un autobús que naturalmente iba a excesiva velocidad y muere al instante. En el funeral de ella, su novio viste de negro y llora sin consuelo, ella estaba embarazada e iban a cansarse.

Él, al enterase que su amante de dos días, se había suicidado por culpa suya, cae en una profunda depresión y se vuelve adicto a juego, donde pierde mucho de su dinero que estaba destinado para la educación universitaria de sus hijos. Su esposa le reclama con debida razón y se divorcian. Él muere de cirrosis hepática, luego de siete años de beber el peor alcohol en las más escandalosas cantidades.

Los hijos de él, no pudieron ir a la universidad por el vicio de su padre. El mayor de 19 años, consigue un trabajo en un hotel de renombre, donde conoce a un mesero homosexual que en una ocasión se aprovecha de él drogándolo y tocándolo, el joven en ira y todavía bajo la influencia del alcohol y las drogas, coge una botella de cerveza, la rompe contra el suelo y corta al mesero violador en el cuello, el se desangra hasta morir en el suelo.

Qué imaginación la de él. Mejor no se le acerca a esa mujer, todo esto puede terminar en la muerte de su hijo, mejor no se acerca a hablar con ella, a pesar de su coqueteo. Él se va del apartamento de su amigo, a dormir a casa con su esposa, quien también hubiese muerto, si hubiera hablado con ella.